Cómo afectará la antena del Club Quilmes la vida de los vecinos

  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

La ciencia sabe hoy cómo actúan los campos electromagnéticos en nuestro organismo y porqué las personas expuestas se enferman. Los indicadores pueden ser medidos en laboratorio. Qué hogares tienen más posibilidad de verse afectados.


Por Claudio Fabian Guevara

Desde que en 2011 lanzamos en Mercedes el estudio Vibromancia para la UV de México, hasta nuestros días, la humanidad ha recogido una enorme cantidad de evidencia sobre la influencia nociva de los campos eletromagnéticos en la salud. Anualmente se publican cientos de estudios que confirman el carácter patógeno de estas radiaciones. Y las iniciativas según los países varían: Francia lanzó un censo nacional de antenas para detectar los focos más peligrosos por la superposición de campos; India propone por ley crear un fondo indemnizatorio para los enfermos de cáncer que viven cerca de una instalación. Y los científicos en general llaman a abordar el problema en forma global.

►Un llamamiento masivo

A principios de Mayo de 2015, más de 190 científicos de 38 países han firmado una carta con un llamamiento a la ONU, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Gobiernos nacionales de todo el mundo para elaborar controles más estrictos sobre los productos que generen campos electromagnéticos (CEM), incluyendo teléfonos móviles.
“Tenemos serias preocupaciones con respecto a la exposición ubicua y creciente a los campos electromagnéticos generados por dispositivos eléctricos e inalámbricos”, reza la carta cuyos signatarios han publicado en conjunto más de 2.000 artículos sobre el tema.

Los científicos instan a las organizaciones internacionales a “abordar la emergente crisis de salud pública relacionada con el uso de los teléfonos móviles y dispositivos inalámbricos”.1 Y entre las medidas que piden adoptar, figuran adecuar los estándares para realmente proteger a las personas, informar al público sobre los riesgos de los CEM y cómo protegerse, entrenar al personal sanitario para detectar y tratar a los electrosensibles, crear áreas libres de radiación y promover tecnologías más seguras.

►Cómo actúan los campos

Los actuales estándares de seguridad fueron establecidos en base al “patrón térmico”, un supuesto teórico de que los campos solo presentan efectos biológicos a partir de una potencia que provoca el calentamiento de los tejidos. Hoy sabemos que este supuesto es falso: débiles campos, miles de veces por debajo de lo que consideramos “seguro”, tienen un efecto decisivo en los metabolismos. Hasta hace poco, no sabíamos por qué sucedía. Hoy, una creciente cantidad de estudios describen los mecanismos químico-fisiológicos que desencadena la exposición a campos como los generados por una antena de telefonía celular:

• Uno de los más peligrosos efectos es la fragmentación del ADN, que causa pérdida de la fertilidad, deficiencia del sistema inmune, debilitamiento de las defensas contra el cáncer, y predice daño genético para las futuras generaciones. En la imagen, se visualiza el efecto “cometa” que se produce tanto en células expuestas a rayos X, como a ondas de celular durante 24 horas, con potencias inferiores a las consideradas seguras en los estándares actuales.

ADN roturas - Litovitz
En la imagen, se visualiza el efecto “cometa” que se produce tanto en células expuestas a rayos X, como a ondas de celular.

• Los CEM también remueven iones de calcio de las membranas celulares, provocando un derrame interno de calcio que genera perturbaciones que se amplifican y diversifican a través de diferentes respuestas metabólicas.

• En conjunto, la proliferación de radiaciones perturba el equilibrio redox (reducción-oxidación, o equilibrio entre exceso y defecto de electrones) y genera liberación de peróxido de hidrógeno. El resultado es el estrés oxidativo / nitrosativo, que provoca alteraciones de las funciones vitales, diferentes disfunciones, y afecta irremediablemente a las defensas inmunitarias del organismo, con consecuencias graves para la herencia, la producción de energía y las defensas inmunitarias.

El biólogo alemán Ulrick Warnke hace notar que las enfermedades con síntomas subjetivos descritas por personas expuestas a campos electromagnéticos, coinciden con aquellas provocadas por el estrés oxidativo / nitrosativo, por lo cual estas dolencias se basan en hechos biológicos que pueden ser explicados. El estrés oxidativo está asociado con una lista de más de 200 enfermedades.
En todos los casos, estos indicadores pueden ser medidos en laboratorio, con lo cual se facilita la “prueba científica”.

►¿Quiénes se enfermarán?

El impacto de una antena de celulares sobre la población expuesta se visualiza con mayor claridad a partir de los 5 años, en una zona de 500 metros a la redonda de la instalación. Las personas no notarán de inmediato ninguna consecuencia en sus metabolismos -nuestros cuerpos no tienen herramientas perceptivas para”detectar” los campos- excepto por un síntoma que puede aparecer rápidamente: trastornos del sueño. Pero no en todos los casos los habitantes lo experimentarán.

Es que en los ambientes urbanos, los efectos dañinos de la contaminación electromagnética están mediados por una cantidad enorme de agravantes y atenuantes. Cada uno de nosotros tiene su propia biología y predisposición genética, y al mismo tiempo vive una exposición que depende de múltiples factores: fuentes internas y externas en cada hogar, concentración de campos en su dormitorio, conductas individuales (tiempo de uso de celulares o cantidad de horas frente a una computadora), etc.

Un ambiente electromagnéticamente contaminado no siempre y necesariamente nos enferma. Pero es como vivir en un campo minado. O como jugar con una “ruleta rusa biológica”, que en algunos casos resulta inocua, y en otros descerraja un disparo mortal.

El problema de vivir en las cercanías de una antena es que el artefacto irradia las 24 horas, los 365 días del años, campos de diferentes frecuencias y con una altísima potencia. Es un bombardeo incesante, que no se puede apagar como se apaga el celular o el wi fi. En el caso de la antena del Club Quilmes son especialmente vulnerables las viviendas que se encuentren en un radio 200 metros, dependiendo además del direccionamiento de haz de radiaciones, y de factores que puedan amortiguar su efecto: árboles y vegetación son grandes protectores.

En cuanto a las autoridades del club, es un contrasentido que alquilen su campo de deportes para instalar una antena: la decisión intoxica el ambiente en un lugar donde se debería pretender cultivar un aire limpio par la práctica deportiva. Y los campos electromagnéticos del lugar aumentarán los riesgos sanitarios asociados a la actividad, entre ellos, cambios súbitos en la presión arterial y accidentes cardiovasculares.

►El vacío legal

De momento, el problema está casi huérfano de responsables legales. Ningún fabricante de tecnologías inalámbricas asume la responsabilidad civil por los posibles daños, denuncia el sueco Olle Johansson. Y los consorcios que las instalan sin papeles suelen ser fantasmas jurídicos. Por eso, muchas veces las alternativas legales suelen ser demandar a los propietarios de los terrenos y funcionarios públicos del área.

Autor: Redacción

  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

1 comentario

Deja un comentario

*