Juan Santilli: “El de clown es el mundo más sano y más lindo que conocí”

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Hace cuatro años, y tras varios rumbos en su vida se estableció junto a su familia nuevamente en la ciudad que lo vio crecer • Pero fue un nuevo comienzo cargado de muchas nuevas experiencias aprendidas: la de hacer reír y la de la comunicación, hoy dos ejes que se transformaron en el norte de este camino emprendido.

Por Yesica Landola

Juan Ignacio Santilli es clown, payaso y comunicador social de nuestra ciudad. Nació el 7 de diciembre de 1982 en Córdoba y a los 4 años llegó a Mercedes con su familia. Si bien eran oriundos de nuestra ciudad se encontraban en la provincia por cuestiones laborales.

Realizó sus estudios en el Colegio San Antonio y el secundario en el Colegio Nacional. Cuando terminó el secundario inició una carrera terciaria relacionada con una institución pública de la que formó parte hasta este año. Luego estudió abogacía, pero no concluyó la carrera y finalmente realizó la carrera de comunicación. “Encontré una carrera en la que me sentí cómodo y disfruté hacerla. Creo que encontré mi verdadera vocación estudiando periodismo y cuando concluí estudié comunicación audiovisual y me recibí de licenciado en comunicación”, contó.

Mientras estaba en la carrera descubrió otra actividad que lo apasionó: el clown.

Se casó con Lourdes Tassara, quien es mercedina, y es padre de Ambar Luz (7 siete meses)

Pasó por varios lugares y estuvo cinco años viviendo en Capital Federal. “Un día decidí que quería establecerme y elegimos Mercedes porque no estaba bueno el ritmo de vida de allá. Lo hablamos mucho con mi esposa y nos vinimos”, señaló y agregó: “yo no me lo tomé como volver a Mercedes sino un elegir un lugar para vivir. Y cuando llegué me reencontré con mi infancia, con uno mismo pero uno vuelve distinto. Me fui de una manera y volví de otra, con otro pensamiento y mentalidad. Eso es raro, porque te encontrás transitando otros caminos también”.

En cuanto a su actualidad, resaltó: “Hoy estoy viviendo del periodismo, de talleres y la actividad circense, con el apoyo de mi esposa porque estoy haciendo lo que me gusta y viviendo de ello”.

  • ¿Cómo descubriste la actividad del clown?
  • Fue muy raro. Lo descubrí a través de un libro. En esa época iba a las librerías y me llevaba libros al azar. Entré, revolví y me llamó la atención. Y así elegí el libro que se llama “La risa” de Henri Bergson y me puse a leerlo. Allí analizaba la risa como cuestión social y todo lo que tenía que ver con qué llevaba a reír al hombre y demás.

Con ese libro en la mano, hablando con mi hermano me sugiere que estudie algo relacionado al humor. Ya me lo habían dicho otras personas, pero se dio justo en ese momento. Y así apareció la palabra “clown” que no tenía ni idea de qué era, en qué consistía. Me anoté en un taller, que duró poco porque se dio de baja y después encontré otro donde me quedé cuatro años. Fue encontrar un mundo hermoso, lindo, donde parecía que las cosas pasaban por otro plano y lugar y se conectaba con otras cuestiones. Fue el mundo más sano y más lindo que conocí hasta este momento.

  • ¿Qué es clown?
  • Clown es una técnica teatral que nace de la mirada del payaso, que se tomó, se llevó al teatro y lo que se hace es ‘romper con la cuarta pared’. Esto es que cuando uno ingresa al escenario (que puede ser cualquier lugar) uno tiene conciencia del público. En teatro se hace el personaje sin la presencia del público. En cambio en clown se interactúa con el público desde la mirada, escuchar las risas, tratar de percibir lo que le sucede al público para que a partir de eso armar el humor e ir buscando la manera de hacer reír.

Y lo más positivo que tiene es que trabaja con el error. Al trabajar con esto y tomarlo positivamente es bienvenido porque se transforma en chiste. Es positivo porque se lo aborda y se motiva a hacer cosas, concluyendo en algo saludable que es la risa.

Entonces está buenísimo eso porque rompe bloqueos, y uno no tiene miedo a equivocarse.

Y desde el clown se trabaja mucho con las partes de uno que generan humor. Implica un autoconocimiento, conocerse a sí mismo para saber qué genera humor y trabajar sobre todo con los defectos que tenemos que por lo general se esconden. En el clown es todo lo contrario, hay que sacarlos afuera de la mejor manera posible, ampliarlos para que eso genere gracia en el otro. Y termina siendo una forma de desinhibirse de determinados prejuicios que uno puede tener con su cuerpo, habla o caminar. Entonces tiene un montón de sano y bueno…

  • ¿Y cuáles son tus elementos?
  • Cada uno construye un personaje. Se dice que cada uno tiene un clown adentro. El mío tira más a adolescente, en la edad de la pubertad con todos los errores y conflictos que tienen. Y hay errores en el habla, en el caminar, en la interpretación de la vida… y eso está bueno trabajarlo.

Y después están siempre las caídas y los gags típicos que generan gracia y chistes universales pero cada uno tiene su gracia y encontrarla es un trabajo lindo.

  • ¿Te costó mucho?
  • Sí, cuesta mucho. Es algo que me gustó y me encanta pero cuesta porque tenés que trabajar muchas cosas propias. Pero siempre que estés bien acompañado, que haya un seguimiento y un trabajo con respeto uno va encontrando las cosas propias que generan gracias. Además la idea es liberar esas cuestiones para sacarle mejor provecho.

Eso es en clown, ya en payaso se trabaja desde otro lugar. Yo empecé a trabajar con técnicas antiguas y traerlas a lo que uno hace, también skech desde la improvisación y un juego al que uno le imprime su sello con remates, entradas y salidas de determinados chistes.

Todo es practicar y ensayar mucho, lo que cuesta y es difícil porque el payaso sale a combatir por así decirlo. Se tiene que enfrentar a un público en una calle, en una plaza y distintos lugares donde se tiene que convocar a la gente, retenerla, hacerla reír y después de todo eso pasar la gorra que es que la gente valore la actividad que uno hace. Y en el medio de todo eso te pueden pasar un millón de cosas ahí y alrededor, pero a todo se le debe sacar provecho y contagiar humor para transformarlo en algo positivo. No deja de ser mucha adrenalina y muy fuerte, lo que está muy buena. Y hoy estoy en ese laburo de aprender la cuestión más callejera del payaso, que es difícil pero linda y el objetivo en el que estoy encaminado.

  • ¿Cómo empezaste a laburar de esto?
  • Terminé en el taller trabajando con quienes eran mis profesores en distintas obras, hasta que me vine a vivir a Mercedes. De todas maneras seguía viajando a Capital los fines de semana trabajando en teatro.

Después, ya cuando me establecí en Mercedes, empecé a conocer mucha gente, pero más de la rama de payaso. Lo conocí a Arturo Chillida (Arturello di Popolo) y gracias a él empecé a conocer más en profundidad todo lo que tiene que ver con esta actividad. Para mí era algo distinto y empezamos con un amigo, Matías Uncal a formar un dúo de payasos: Los hermanos Ropetruzky; y Arturo tuvo mucho que ver en nuestro primer momento.

También conocimos a Pelambre (Federico Lione) que nos dio una mano muy grande que nos enseñó mucho porque es una actividad hermosa pero muy difícil también. Hacer reír no es algo sencillo, es más bien complicado. Pienso que es más fácil hacer llorar que hacer reír. Y hay que entender un montón de códigos de la otra persona porque si hacés un chiste y el otro no se ríe hay algo que no se interpretó bien.

Y por ahora lo que realizamos, ya que los dos hicimos clown, estamos basándonos más en lo que tiene que ver con el payaso de circo y lo mezclamos. Van de la mano, pero obviamente tienen sus diferencias.

  • ¿Cuánto tiempo llevan con Los Ropetruzky?
  • Llevamos cuatro años de que nos conformamos como dúo. Después de eso fuimos dando con diferentes personas, haciendo talleres. Y creo que recién este año estamos agarrándole la mano a lo que tiene que ver con la onda del payaso.

Estuvimos haciendo actividades en Mercedes y en la zona, y de hecho este año fue el que dijimos de jugárnosla. De hecho este año pensamos en hacer temporada como para vivirlo a fondo.

Reconozco que elegimos un nombre difícil, comercialmente arrancamos mal… pero arrancamos mal siempre (ríe). Pero de eso se trata, de errarle para aprender.

Ahora también estamos ensayando con el Comequechu, pero es algo más para teatro.

  • ¿Qué recibimiento tuvieron tras este lanzamiento del dúo?
  • La verdad que muy bien. Es algo muy loco lo que nos pasó porque el mismo espectáculo lo fuimos presentando en distintas ciudades y aprendimos muchísimo porque cada ciudad tiene su cultura y eso hay que entenderlo para modificar muchas veces lo que uno va a hacer; para que el chiste entre en el lugar preciso, en el momento justo y aprendimos eso. Escuchamos las críticas, los comentarios, tratamos de hacer un seguimiento cada vez que hacemos un espectáculo. Y además uno lo siente tanto cuando te va muy bien, las risas y el aplauso, así como cuando no va tan bien y hay que buscar por otro lado. Y de eso siempre buscamos aprender hasta encontrar el relojito perfecto y que entre todo una manera más acorde.

Ahora estamos en ese proceso y ya veremos a dónde nos llevará.

  • ¿También das talleres?
  • Estoy dando talleres de malabares y circo en Mercedes, en tres barrios a través de la municipalidad de Mercedes (en La Trocha, Marchetti y San José) que son talleres que venía dando Arturello hace tiempo y fue él quien me recomendó para continuar los mismos.

Y en General Rodríguez estoy también trabajando en un barrio junto a Federico Lione.

Está muy bueno trabajar con los nenes, todo se da a través del juego y se va viendo todo ese progreso en la actividad.

La verdad hay cierto perjuicio en la sociedad sobre estas actividades, pero creo que es todo lo contrario porque a través de los malabares se ejercita mucho la cabeza, el cuerpo; hay una dinámica de juego y pasa todo lo contrario a lo que se cree.

De mi parte lo recomiendo mucho sobre todo para los chicos porque van a desarrollar muchas habilidades; y a través del juego es cómo uno se conecta con lo mejor de uno mismo. Y lo cuento como experiencia propia también.

  • Y en comunicación ¿Qué estás haciendo?
  • Comenzamos a principio de año un programa radial en FM Mercedes de lunes a viernes de 9 a 12. Al principio era tres veces por semana, pero después de las vacaciones de invierno y en circunstancias en que cambié el rumbo de mi vida, dejé de pertenecer a una institución en la que estuve mucho tiempo y empezamos junto a mis compañeros y la dirección de la radio a hacer un programa diario.

Fue una apuesta muy grande para todos porque no es fácil estar todos los días al aire, y buscamos además de llevar información, entretener. Busco meterle el humor a todo lo que hago, y es un objetivo que no pusimos.

El programa lo llevamos adelante junto a Eli Fajardo, Camila Maldonado, Bárbara Carussi y muchos columnistas que se suman todos los días.

Después estamos en sociedad en el portal Info Mercedes con Gonzalo Anselmo y Enzo Bacigalupo que nació en septiembre del año pasado. Tenemos además colaboradores, buscando mantener un periodismo joven y muchas personas se están sumando al proyecto.

  • ¿Y en qué más estás trabajando?
  • Además estamos formando una agencia de comunicación y diseño, que todavía está en pañales.

Después hace tres años colaboro con el semanario El Nuevo Cronista, ingresando a ser colaborador en ese momento gracias a Calala Luna. Y a partir de ello que surgieron otras cuestiones, como ver y entender cómo es el periodismo en Mercedes y cuáles son las posibilidades de trabajo.

Y después tengo muchas ideas y proyectos a desarrollar en los dos ámbitos de este camino que empecé.

Cuando llegué a Mercedes la parte periodística la había descartado porque tenía en mi cabeza que no se puede vivir del periodismo, y en realidad acá estamos los dos. Creo que hay que buscarlo, animarse y moverse porque se puede hacer. Y lo mismo pasa con el arte.

La idea es que no sea un mero hobby lo que uno hace y le gusta hacer, sino que se transforme en realidad y en la manera de vida. Y de eso se trata de mi camino…

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Author: Mariano Oyarzu

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