“Chau viejita”: El adios a Alcira Timossi

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Pocas veces pensé en lo que significaba la pérdida de un ser querido. Pocas veces lo experimenté. En estas últimas 48 horas experimenté la pérdida de un ser amado y trascendental en la vida como es la madre.

Por Javier F. Guevara

Infinidades de veces he escrito sobre el dolor de la pérdida de un ser querido. La amargura, la tristeza y la relevancia para el mundo, o para un puñado de personas de su desaparición física.

Pocas veces pensé en lo que significaba efectivamente la pérdida permanente y definitiva de un ser querido. Pocas veces lo experimenté: la vida ha sido generosa conmigo y enterré a un puñado de amigos. Acompañé en el dolor a personas queridas que habían perdido sus afectos e intenté –juró que intenté- ponerme en su lugar. Pero jamás como en estas últimas 48 horas experimenté en primera persona la pérdida de un ser amado, trascendental en la vida como es la madre.

Alcira Timossi

Y ayer por la tarde noche acudí a la redacción sabiendo un grupo de colaboradores (sobre todo amigos) se habían puesto al hombro una difícil situación. Fue la primera vez en los casi 25 años de vida de este semanario que me desentendía mentalmente y sentimentalmente. Casi todo estaba en su lugar, como corresponde que sea en esta actividad. “El show debe continuar”, se dice siempre de las cuestiones vinculadas a los medios.

Las necrológicas dan cuenta del deceso de Alcira María Timossi de Guevara, madre de tres hijos, pero sobre todo un motor fundamental, silencioso y casi ignorado por muchos. Porque desde el momento que los medios ingresaron en la vida del clan familiar hizo lo que tenía que hacer para llevar la actividad adelante. Por supuesto que muy pocas veces aquellas labores eran las más destacadas, o las más llamativas. Pocas veces fue reconocida su vital importancia. Me queda la tranquilidad de haberla señalado como una persona importante en la vida del medio hace como 20 años, en un evento donde se celebraba –precisamente- el aniversario de este medio.

Alcira hizo lo que tenía que hacer y además aguantó incolumne los desvaríos de una familia que no era para nada normal.

Tan anormal era la familia, que al momento del deceso solo uno de los tres hijos estaban en el país: los otros dos se fueron corriendo distintos sueños que siempre en el clima familiar se alimentó a perseguir. Y a quienes les había impartido una penitencia: “si me muero, y vienen… los c… a puteadas”, dijo una y otra vez.

Tenía los arrebatos italianos, esos que retrató magistralmente Fellini, pero la paciencia y la sabiduría de los monjes. Profesó el cristianismo pero permitió que sus hijos se educaran libremente aunque se enojó con Dios cuando hace varios años –casualmente un 23 de junio también– perdió a una amiga. “Le pedí tanto a Dios por ella”, me dijo aquel día entre lágrimas.

Las noticias necrológicas dan cuenta que falleció Alcira María Timossi de Guevara. Y ella firmó así hasta que hace algunos años se separó. Desde entonces fue solo Alcira Timossi. Fue una piedra fundamental en la vida de esta medio y fue –antes que nada– mi madre.

Las noticias necrológicas dan cuenta que falleció Alcira María Timossi. Y a mí no para de dolerme el alma.

A todos los nos acompañaron en estos días difíciles, y a aquellos que quisieron pero no pudieron. Muchas gracias y mi eterno agradecimiento.

Author: Paloma Rocío Guevara

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