Axel Pablo Bartolomeo: “Ayekán más que una escuela es una familia”

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La escuela de danzas que llegó a bailar en Los Ángeles, EEUU, se presentará en septiembre en la Fiesta del Salame y en una muestra en noviembre en el ex Teatro Argentino • Axel es bailarín y aspirante a profesor de la danza de la sonrisa.

Con miras a la próxima Fiesta del Salame, las escuelas de danzas se preparan para deslizar su arte sobre el escenario mayor del ex Martín Rodríguez, como todos los años. Ayekán es una de ellas, una escuela de danzas que ha representado, no sólo a Mercedes, sino a la Argentina, en un festival de danzas folklóricas en la ciudad de Los Ángeles, Estados Unidos, donde los gringos preguntaban acerca de la identidad de estos criollos mercedinos.

La fundadora de Ayekán es Graciela Fuentes, una profesora de danzas de nuestra ciudad. En principio, se trataba de una escuela para adultos mayores. Hace 7 años, Axel Bartolomeo entró a la escuela con tan sólo 9 años. Fue la primera tanda de los chiquitos.: “Bailaba gatos, chacareras, pero no sabía bailar zamba. Que es una danza muy linda. A través de una prima mía conozco a Graciela (Fuentes). Ella me contó que tenía su propia escuela de danzas, que enseñaba zamba también y me ofreció estudiar para profesor de danza folklórica en el zonal de Luján (Mercedes, Salto, Chivilcoy y alrededores) y en la sede de Moreno. Las pruebas son en diciembre. Es un examen de lo que trabajaste durante el año. Hay que presentar una carpeta donde mostramos la historia de la danza y la coreografía. También algunas costumbres criollas, como el mate o las boleadoras, que es lo nuestro. Aparte también el malambo y la lanza.  Te preparan todo un año. Yo estoy en el último año. Y cada año te exigen un poco más”, cuenta este apasionado bailarín.

  • ¿Qué significa Ayekán?
  • Es una palabra mapuche que significa “Sonreír siempre” (en contraste con Wikipedia que traduce “hacer reír”). A ella (Graciela Fuentes) le pareció lindo poner algo expresado en una palabra mapuche. Y de los pueblos originarios, que es lo que siempre hemos defendido. El escudo de Ayekán tiene la bandera Wiphala. Y la bandera de Ayekán siempre está en las remeras y en las camperas.
  • ¿En qué lugares bailan habitualmente?
  • Hemos bailado en casi todas las fiestas nacionales. El acontecimiento más importante fue en Los Ángeles, Estados Unidos. Cuando se realizó el primer festival de danzas argentino. Fue una parte de Ayekán para representar a la Argentina. Yo no pude ir en ese momento por una cuestión económica. Hacía poco que estaba. Fueron los que hacía más tiempo que estaban. La profesora y su pareja, Alberto Manrique, que es uno de los coordinadores del grupo. También fue una amiga y compañera mía, Mica Arias; Leandro Giardelli, que también estaba haciendo el curso de profesorado de danzas, Mónica Valenzuela y Roque Chávez.
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Ayekán fue mutando. Principalmente, iban adultos mayores hasta de 86 años. Luego se empezó a llenar de chicos más adolescentes dándole un tinte más joven a la escuela y más revolucionario. Axel se vinculó con grandes bailarines como Julio Moreno, director de “Los Diablitos Malambo”, un grupo muy exitoso de la ciudad. Moreno le enseño la parte tradicional de las boleadoras. “Después yo seguí creando mis propias figuras”, cuenta orgulloso. Un día Julio Moreno se va de la escuela y Axel se hace cargo de la enseñanza. Hoy es director de la parte del malambo: “Más que una escuela Ayekán es una familia”, revela y agrega que se está renovando el malambo con la utilización de lanzas, cuchillos y ponchos, ideas que quizás surjan de la amistad que mantienen con “Che, Malambo”, un grupo de danza de Buenos Aires, que ha estado presentándose en grandes escenarios y que hoy está recorriendo los Estados Unidos en representación de Argentina.

  • ¿Qué es lo que te deja Ayekán como enseñanza?
  • Lo que me dejó Graciela Fuentes es el hecho de poder transmitir desde la danza. Y hoy Ayekán es una de las escuelas de danzas que ha revolucionado.
  • De hecho, la escuela tiene pocos años de vida a comparación de otras escuelas que vienen con el folklore tradicional desde hace más tiempo.
  • Sí, pero a pesar de los pocos años que tiene se ha logrado mucho. Blanca Fusco fue una de las primeras escuelas de danzas que se abrieron acá. “Blanco y Celeste” y el Ballet “Integración”. Ahora estamos incorporando el tema del malambo. Lo que tiene de bueno esta escuela es que se ha apartado de lo que es el folklore tradicional. Y acá en Mercedes llama mucho la atención. Porque hay muchas danzas que nunca fueron vistas, así como la vestimenta. Siempre se espera algo nuevo en Ayekán.
  • ¿Les resulta difícil revolucionar en un sector de la danza donde lo tradicional tiene tanto peso como en el folklore?
  • Sí, pero en la parte de la danza hacemos tradición. Nosotros estamos a la par de los grupos que hacen estilizado. Son coreografías inventadas, desarrolladas por uno mismo, teniendo una base. Lo podes mezclar con la danza clásica, con el tango. Fusionar los ritmos y las coreografías. A mí me gusta mucho lo moderno.
  • ¿Qué significa en tu vida la danza folklórica?
  • El folklore significa lo que nace del pueblo, sin conocer su autor, como dicen los libros. Yo lo conocí y me gustó, lo defiendo y cada día me va gustando más. Aunque muchos dicen que se está perdiendo; pero en realidad, se está incorporando.
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Vida privada: La tragedia se viste de danza

Nació el 19 de septiembre del año 2000 en Mercedes. Hijo de Florencia Laura Mansilla y de Oscar Bartolomeo, fallecido hace dos años, ex cantante de tango, a pesar de no ser muy conocido en el ambiente. Tiene tres hermanos: Ángel, Agustín y Alexis, que también incursionó por el arte de danzar.

De niño, Axel solía escuchar mucho folklore en su casa. Hizo la primaria en la Escuela N° 2. Allí empezó a incursionar en el deseo de la danza. Folklore era una materia más. La profesora era Teté Betancourt, directora del Ballet Municipal de Danza: “Ella me vio con condiciones. Y me contó que estaba armando un taller aparte. Les conté a mis papás. Les gustó la idea. Consideraban que iba a ser como si fuera un escape. Porque en esos años tuve una tragedia. Había perdido a mi hermanita Alejandrina”, confiesa contando que hace alrededor de 12 años su hermanita falleció a causa de un accidente “que me pasó. Estaba jugando en la piletita, se cayó y se ahogó. Entonces empecé a bailar por distracción. Después se anotó mi hermano Alexis y yo quise seguir el profesorado. Hoy más que una distracción es una pasión”, revela.

Está terminando el secundario en el Colegio Nacional. “Una vez terminado el secundario me gustaría poner una compañía de danza y malambo. Es un deseo que tengo desde que empecé el profesorado de danza, con algunos profesores que conozco”, sueña y explica aclarando que “compañía se refiere a un grupo de profesores. Acá en Mercedes está muy mal dicho ´ballet´, si es escuela o grupo de danza.

  • ¿Qué diferencia hay?
  • Hay mucha diferencia. Ayekán es una escuela, aunque a veces nos nombren como ballet. Porque enseñamos a alumnos lo que es danza tradicional y a veces estilizada y malambos; y aparte se les da la carrera de profesor. El ballet tiene alumnos pero es más estricto. Aparte tiene bailarines fijos. Los mejores son los que van a bailar.

Aparte de la danza, es empleado de un Minishoping y hace trabajos de jardinería. Vive en Mercedes, en la calle 24 entre 53 y 55. Es alumno de la Escuela de Danza Ayekán, que significa “Sonreír Siempre”, según cuenta Axel seriamente, quien está en el ambiente del folclore desde los 9 años (2009) y sueña con ser profesor de su propia compañía.

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