“Amnistía general para los culpables de no evitar las inundaciones”

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Cuando abundan las acusaciones, nunca aparece el culpable. Por eso, la consigna no pretende poner un punto final, sino encarar las soluciones. Que sólo vendrán de la mano de la participación ciudadana. 

Por Gustavo Américo Bojorge

Parece un título osado, desafiante, hasta corrupto; sin embargo lo que pretende no es poner un punto final, sino uno definitivo de partida a la solución de este problema. En efecto, hasta ahora solo hemos escuchado acusaciones cruzadas y cargos de culpas.

Unos mil millones de pesos recaudados durante esta año y para este fin a través de impuestos a los combustibles que nunca llegaron, obras anunciadas con pomposos carteles que nunca se concluyeron, canales clandestinos en los campos (que los mismos productores vienen denunciando desde hace años y que nadie escuchó), el acacio negro, la siembra directa y la soja (según un funcionario parlanchín), loteos que nunca debieron ser autorizados y que increíblemente hidráulica y los municipios los aprobaron, negocios inmobiliarios, ocupaciones de terrenos erradicados anteriormente y que algunos funcionarios y políticos lejos de evitar alentaron, comités de cuencas que no llegan a nada, y dejo espacio para que el lector agregue lo que me olvido…

Así, cuando abundan las acusaciones nunca aparece el culpable; siempre es posible “sacarse el lazo y echárselo al otro”. ¿Quién es más culpable? ¿Quién obró peor?

Todo esto pasa ante la mirada atónita y angustiada, pero también indiferente del ciudadano. Sucede con frecuencia que mientras el agua no nos llegue al cuello nos escurrimos y seguimos. Y, aunque resulte odioso, generalizo ya que si bien hay gente que ha venido luchando y proponiendo soluciones, no ha sido acompañada convenientemente por la ciudadanía (no sólo en este tema).

Entonces ¿cuál es el camino? ¿Seguir esperando que aparezca alguien con intenciones prístinas? ¿Confiar en que los técnicos nos salven?

Una vez leí un famoso ecologista que ante una circunstancia similar contestó: “Mi vida es demasiado valiosa para dejarla en manos de los especialistas”.

En definitiva, y es lo que cuestiona este artículo, nos queda la crítica y la discusión de lo que no se hizo. Siguiendo con las citas, recuerdo una de José Sacristán: “No nos pasemos los próximos cuarenta años hablando de los últimos cuarenta años”.

Por ello, aunque a manera irónica, pido decretar una amnistía general y que empecemos de una vez por todas a encarar con constancia las soluciones.

Y lo único que garantiza la continuidad es la participación ciudadana. Animémonos a la política. Pero no a la política partidaria sino a la política plenaria, es decir a la política total; a la actividad que desarrolla el pueblo en conjunto con las decisiones y políticas del Estado. Insistamos en las bancas participativas, y pidamos asambleas públicas. Y con respecto a éstas, exijamos que sean vinculantes y no solo simples catarsis populares a las que luego nadie atiende ( tal como lo hemos visto hasta ahora).

Tengamos en cuenta que las autoridades suelen jugar al desgaste y al olvido. Es decir que cuando las inundaciones pasen lo más probable es que todo quede nuevamente congelado e inconcluso.

Los ciclos de la naturaleza son precisamente eso: ciclos, es decir períodos que se vuelven a repetir con regularidad. Quiero decir que aunque luego pasemos por una seca, por prolongada que sea, no olvidemos que luego retornarán los períodos húmedos. Desde 1884, año de aparición de la primera edición de “Las secas y las inundaciones en la provincia de Buenos Aires”, Florentino Ameghino nos lo viene insistiendo. Ciento treinta y un años han pasado y aún no se lo escucha con seriedad.

Desde mi lugar de simple ciudadano no afectado me dirijo a mis vecinos con el compromiso de participación, y la intención de animar a todos a intervenir activamente en la formación de políticas estatales que tiendan a lograr el bienestar de nuestro pueblo.

“Abandonen la ingenuidad y vivirán, y sigan derecho por el camino de la inteligencia”. (Del libro de los Proverbios).

 

Autor: Redacción

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