A 35 años de un asesinato que conmovió al país

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El jueves estuvo en Mercedes la hija de José Rucci, el dirigente metalúrgico asesinado en 1973 • Mantuvo un encuentro con dirigentes de la CGT Regional, se entrevistó con el Intendente y conversó con algunos medios de prensa • Claudia Rucci pide justicia para llegar a la verdad.

Claudia Rucci visitó la ciudad Mercedes especialmente invitada por el programa Extraña Pareja (jueves, 21:00 horas, por Multicanal). La hija de José Ignacio Rucci, el dirigente sindical asesinado el 25 de septiembre de 1973 tuvo una agenda que consistió en reunirse con miembros de la CGT Regional Mercedes, y con el intendente Carlos Selva.

Durante el programa televisivo habló sobre la reapertura de la causa del crimen de su padre.

La aparición de nuevos elementos que deben ser investigados, a partir del libro escrito por Ceferino Reato “Operación Traviata”, abrió un nuevo camino hacia la verdad. Claudia Rucci está convencida, cada vez más convencida, de que la agrupación Montoneros fue la encargada de llevar adelante aquella masacre.

Durante la entrevista destacó el apoyo del Intendente Municipal Carlos Selva al esclarecimiento del caso. Carlos Selva había enviado el pasado 25 de septiembre una adhesión al aniversario del fallecimiento, aunque en aquella oportunidad lo había hecho como Presidente del PJ, ahora la recibió como jefe comunal.

Claudia destacó que son varias las adhesiones que le han llegado, y no solo de representantes legitimados por el voto popular, sino también de vecinos comunes que nada tienen que ver con la política, que sienten que debe hacerse “justicia” y llegar a la verdad.

• Porqué ahora y no antes?

Antes no teníamos elementos que se pudieran volcar en la causa para que se pueda reabrir… la causa no estaba cerrada, estaba quieta desde 1989 y el juez de aquel momento adujo que fue por falta de elementos. Nosotros nos presentamos entonces como querellantes y llevamos el libro de Reato.

La hija del ex titular de la central obrera comentó que el libro Operación Traviata aporta nuevos datos, direcciones, nombres, menciona a los jefes de los operativos, “tiene muchísima información como el departamento que uso Montoneros como base de operaciones”.  En virtud de la presentación de la familia Rucci, el juez federal Ariel Lijo decidió reabrir la causa.

Claudia y los familiares de Rucci no explican cómo un periodista pudo avanzar, tener tantos datos y la justicia no.


Sin dudas

Claudia Rucci asegura tener cada vez menos dudas. Destaca que muchos ex Montoneros no negaron el hecho. “Cuando le preguntaron a Dante Gullo si creía que Montoneros había sido, contestó que todos los caminos conducen a Roma. A mí me pasa lo mismo. A mí no me cabe duda que fueron los Montoneros, pero yo quiero los nombres”, dice. Es precisamente El Canka Dante Gullo –actual diputado nacional- uno de los implicados en diversas hipótesis que circulan sobre la muerte del ex dirigente sindical.

Nadie se ha comunicado desde el Gobierno con la familia Rucci. Claudia trabajó en la Subsecretaría General de Gobierno durante el Gobierno de Néstor Kirchner. Allí eran sus superiores Carlos Kunkel, José Ojea ‘El Tojo’ Quintana y hasta en alguna oportunidad supo estar de paso el propio Dante Gullo. Nunca habló de política con ellos, aunque bien sabían quién era. “Conocí gente maravillosa como Ojea Quintana, pero nunca quise tocar el tema con ellos porque me parecía mezclar el trabajo“. Cuando mataron a José Ignacio Rucci, Claudia tenía tan solo 9 años. Con el tiempo, encontró respuestas a algunos de los interrogantes que carga desde entonces. Ya no duda de quiénes lo ejecutaron, tampoco duda del por qué: “No tengo dudas que esto fue para debilitar al General Perón… ¿por qué lo eligieron a mi padre? Porque era el hombre más leal que tenía y manejaba el movimiento obrero, nada más y nada menos”. Recordó que su padre había sido amenazado reiteradas veces. “Nos mudábamos de casa cada dos o tres días, mi papá había sido amenazado infinidad de veces”, recordó de su niñez.

A pesar de los duros dichos de Hebe de Bonafini (ver aparte), Claudia apuntó a la pacificación. “No quiero hablar de esa mujer. Como madre entiendo su dolor, pero prefiero no hablar de ella, ni de lo que digo. Yo simplemente pido justicia, quiero que se sepa quiénes mataron a mi padre. Estoy segura que eso va a ser el principio de la reconciliación del peronismo y también del país”, afirmó.

Democracia

Claudia recordó que a su padre lo mataron en democracia. No alienta la teoría de los “dos demonios”, por el contrario, considera que hubo un solo demonio: la Dictadura Militar y opinó que quienes asesinaron a su padre colaboraron con la llegada del nefasto proceso “el día que mataron a mi padre, comenzaron a matar el régimen democrático”, dijo. No traduce su dolor en odio ni rencor, pero reclama la verdad. “Nosotros ni siquiera le pedimos al Juez que declare el delito de lesa humanidad… pero para que el pueblo pueda tomar una postura tiene que saber quiénes fueron… queremos llegar a la verdad, saber quiénes fueron para que haya justicia y castigo”, señaló e hizo hincapié en que “mi padre no fue el único asesinado en esos años de democracia debilitada. Ojala esto sirva para que se abran otras puertas… La familia Rucci siempre ha trabajado por los derechos humanos y no hay nada que justifique el Terrorismo de Estado, pero es bueno que no se mezclen las cosas, es bueno que la gente sepa que a Rucci lo mataron durante un gobierno democrático”, destacó.


JOSE IGNACIO RUCCI: El crimen que conmovió al país en los 70

La historia oficial consigna que el entonces secretario general de la CGT José Ignacio Rucci fue asesinado el mediodía del martes 25 de setiembre de 1973, dos días después de las elecciones que le dieron el tercer mandato a Juan Domingo Perón. Por aquella época gobernaba provisoriamente Raúl Lastiri (yerno José López Rega) y ya había resultado electo el teniente general Juan Domingo Perón.

El líder sindical había pasado la noche en un departamento de la avenida Avellaneda (casi Nazca) en el barrio de Flores. Allí vivía un familiar y Rucci solía quedarse a dormir desde hacía por lo menos un semestre, lo que era ignorado por casi todos los vecinos de la zona. Otras fuentes sostuvieron que el sindicalista acostumbraba cambiar su lugar de descanso por estrictas razones de seguridad.

Lo cierto es que Rucci abandonó la finca a las 12:10. Frente a la casa lo esperaba su Torino rojo y muy cerca, los tres vehículos de la custodia. El atentado dio comienzo exactamente cuando el gremialista cruzaba la vereda rumbo al Torino.

Los disparos partieron desde los techos de las casas de alto de la acera ubicada al sur.

El testimonio de los custodios no es precisamente un dechado de exactitud. Llegaron a afirmar, tal vez para justificar su ineptitud, que los agresores habían arrojado, bombas o granadas, cuyas evidencias jamás fueron encontradas.

José Rucci fue alcanzado inmediatamente por buena parte de esa lluvia de balas, con una profunda herida en su cuello, además, por supuesto, de numerosos impactos en todo su cuerpo. Cuando ya era tarde y el líder yacía en la vereda, recién entonces los custodios se parapetaron detrás de los autos para repeler el ataque. Tuvieron una sorpresiva respuesta cuando los disparos comenzaron a llegar desde las ventanas a sus espaldas. Así, Rucci recibió nuevos balazos, al igual que su chofer, ”Tito” Nuñez, y Ramón Rocha, otro de los custodios. El desconcierto era total.  Aparentemente, los atacantes habían iniciado la emboscada con el lanzamiento de una tabla que llevaba una ristra de petardos.

La defensa se hacía casi imposible, sobre todo si se le suma que desde un colegio cercano (en cuya terraza parecía haber una boca de fuego atacante) alguien les gritó a los custodios que detuvieran el fuego ya que en el interior del establecimiento había más de 200 escolares. Sin embargo, pese a su intensidad (los primeros cálculos periciales estimaron que se dispararon más de cien proyectiles) el tiroteo fue relativamente breve, ya que a las 12:30 los agresores habían huido.

Lo que se supo enseguida fue que era un comando integrado por nueve a once personas, las que dispararon desde tantos puntos diferentes que  hizo imposible la defensa. A eso debe sumársele el tipo de armamento empleado para  perpetrar el crimen: armas largas de precisión y ametralladoras que estaban reservadas en caso de que Rucci lograra subir al auto o la defensa de los custodios fuera más efectiva.


Archivo y desarchivo de una causa explosiva 

En el mundo político, el crimen se le atribuyó a la organización Montoneros, pero la Justicia nunca logró identificar a los responsables. En 1988, sin que siquiera se llegara a acusar formalmente a alguien, la causa se archivó con un sobreseimiento provisional.

La semana pasada el juez federal Ariel Lijo reabrió el crimen del ex líder sindical y llamó a declarar al periodista Ceferino Reato, autor del libro Operación Travista en el cual se sindica al militante montonero Julio Juan Roqué como el autor del crimen de Rucci.

Operación Traviata cuenta quiénes, cómo y por qué lo mataron, a partir del triángulo de relaciones entre Perón, los montoneros y el sindicalismo. También se ocupa del papel de José López Rega, el ERP, los empresarios y los militares, y revela documentación reservada de la embajada de los Estados Unidos. Además, analiza todas las consecuencias que tuvo el asesinato y examina por qué nunca fue investigado.

Lijo reabrió la causa tras el pedido que realizara Aníbal y Claudia Rucci y del contundente acto de la CGT en donde se pidió el esclarecimiento del caso.


Bonafini, más que polémica: “Que lo hayan matado no es un crimen”

Con su verborragia habitual, Hebe de Bonafini la emprendió contra José Ignacio Rucci. “Es toda una operación montada por la derecha”, afirmó Bonafini, señalando sin medias tintas que “Rucci fue un asesino que mató a montones de pibes y a otros los mandó a la muerte porque los denunció”. Hebe dijo: “que lo hayan matado de ninguna manera es un crimen de lesa humanidad”. Y afirmó que familia de Rucci “ahora sale porque la derecha está saliendo”.

Cuando le comentaron que el que impulsaba la investigación de la muerte de Rucci era quién ocupa hoy el mismo sillón cegetista, Hugo Moyano, Bonafini opinó que al dirigente camionero “se le saltó la chapita y mostró lo que es, porque Moyano es un traidor, como Cobos…”

“Los hijos de Rucci están diciendo lo que la derecha les dice que digan, nunca se ocuparon de su padre y se ocupan, ¡oh casualidad!, junto con la valija, de Antonini Wilson. Todo es una maniobra de la derecha muy bien dirigida, sobre todo en Latinoamérica y en cada país crean infamias y difamaciones”, concluyó.

Autor: Redacción

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