“Los cambios sociales profundos no provienen de la modificación de leyes”

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Dos aspectos de importancia en la actualidad son la reforma del Código Penal y las reformas “hacia adentro” del Poder Judicial • El juez de la Cámara Penal, doctor Camilo Petitti, aborda estas temáticas y su influencia en la sociedad.

Por Yesica Landola

Las leyes son de obligado cumplimiento para cualquier ciudadano y lo que pretenden, en la mayoría de los casos es la existencia de un orden social, político, judicial, cultural, territorial, económico, entre otros aspectos.

En el último tiempo mucho se ha hablado, por ejemplo, de las reformas de las leyes penales, que podría llegar en pocos meses a las sesiones del Congreso Nacional, y otras tantas modificaciones sobre las que se están instalando los debates.

Claro está que a través del tiempo y de la historia las leyes se van modificando y, en muchas ocasiones, es necesario actualizarlas, adaptarlas y revisarlas. Pero ¿Qué implica para las comunidades que esto ocurra?

Muchas veces los términos y el accionar jurídico suelen verse como dados en un idioma completamente diferente al que manejamos diariamente. Lo cierto es que, aunque técnico, es necesario comprenderlo. Y esa es la propuesta desde este espacio periodístico; más aún en los tiempos que corren en los que ya se han producido diversas modificaciones y otras tanto se encuentran en boga.

Las leyes y la justicia

Dos aspectos de importancia en la actualidad son la reforma del Código Penal, que se aspira llegue a fortalecer el accionar policial y judicial, modificando incluso las penas para varios delitos; y otro son las reformas “hacia adentro” del Poder Judicial que se vienen desarrollando desde hace algún tiempo.

Sobre estas cuestiones fue consultado el vicepresidente del Colegio de Magistrados y funcionarios del Departamento Judicial de Mercedes y actual presidente de la Cámara de Apelaciones y Garantías en lo penal, doctor Camilo Petitti

  • En el marco de la intención de reforma del Código Penal ¿Cree que endureciendo las leyes bajaría el número de delitos?
  • Lo fundamental es trabajar sobre la prevención del delito. Es cierto que las leyes penales cumplen una función importante en este sentido. Y el modo en que las mismas se aplican no es indiferente. Si la actividad de la Justicia no es eficiente en la persecución del delito, seguro que esto trae consecuencias en el plano de la seguridad.

Después también hay que pensar en cómo prevenir cada clase de delitos en particular, porque no es lo mismo trabajar sobre la prevención del abuso sexual intrafamiliar que sobre el robo con armas o los delitos de corrupción en la función pública. Sin embargo, en un plano general podemos hablar de la primacía de la prevención social del delito, trabajar sobre sus causas: en esta esfera prevenir el delito es hacer realidad el acceso efectivo a los derechos fundamentales (que no deben identificarse sólo con el desarrollo económico), reducir la violencia e instaurar una cultura de la legalidad, trabajar con mayor énfasis sobre las redes de contención de niños y jóvenes; en fin la nómina es amplia y no podemos agotarla acá.

Junto a la prevención social hay un largo camino para recorrer en materia de lo que se denomina prevención situacional, esto es, interferir para dificultar el delito, acá entra básicamente todo lo que es mayor presencia policial, cámaras de seguridad y en general, hoy por hoy, todo lo que es tecnología al servicio de la prevención del delito.

  • ¿Cree que cambiando las leyes tendríamos una Justicia mejor?
  • No necesariamente. Si trasladamos la pregunta a un plano general yo diría que muchas veces se tiene una confianza excesiva en el poder de la ley para configurar la realidad.
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Es cierto que la ley puede contener “modelos de conducta a seguir” pero los cambios profundos en el orden social no provienen por lo general de una modificación de las leyes. Ahora si nos referimos a cambios en los sistemas procesales, en cómo están organizados los Tribunales para aplicar la ley, seguramente siempre se pueden introducir correcciones para impulsar buenas o mejores prácticas; y esto luego de tener un diagnóstico preciso basado en el análisis de la gestión para conservar lo que se está haciendo bien y reformar los procedimientos que son disfuncionales.

Pero lo que no se puede decir es que los jueces no tengamos suficientes  herramientas legales para llevar adelante procesos equitativos y tomar decisiones justas. Yo estoy convencido que el Poder Judicial tiene todavía muchísimo para avanzar en la satisfacción de las demandas sociales a través de cambios organizacionales que no están atados al cambio de las leyes.

Un Poder más cercano

El accionar de la Justicia muchas veces es criticado por la sociedad. A diario se ven en los medios reclamos constantes ante las actuaciones de distintos actores del “sistema”. Y en ese sentido, también se están planteando reestructuraciones internas en el Poder Judicial.

Para Petitti es necesario mejorar la comunicación hacia la comunidad sobre el accionar judicial, y un fortalecimiento del Poder Judicial desde distintas estrategias, también para acercarse a la sociedad a través de la tecnología, pero sin “deshumanizar” los procesos.

  • ¿Hay una falta de credibilidad de la sociedad en el Poder Judicial?
  • Es cierto que así lo indican algunas encuestas de opinión, aunque la cuestión es compleja y ofrece distintos matices. En primer lugar, habría que distinguir entre jurisdicciones y fueros, creo que de este modo tendríamos una visión más precisa de la valoración de la confianza en la Justicia. Habría que contar con estudios de opinión más específicos sobre la Justicia de la Provincia.

Por otro lado, la cuestión también se encuentra atravesada por la necesidad que desde el Poder Judicial implementemos una estrategia de comunicación más efectiva, orientada a dar mayor publicidad a nuestras decisiones como forma de construir credibilidad, porque al no ocuparse este espacio mediante una actitud proactiva muchas veces termina ocurriendo que trascienden noticias negativas, que pueden ser verdaderas, y no se conocen muchísimos datos que seguramente impactarían de manera positiva sobre la imagen de la Justicia.

  • ¿Cree que perdió valor el término de Justicia?
  • No, no puede haber una pérdida de valor de la justicia en la medida que la sociedad demanda la existencia de una justicia de mayor calidad. Y está perfecto que así sea, que demande decisiones orientadas al bien común, que contribuyan a estructurar un orden social más equitativo, a reparar los daños causados por el delito o por otras infracciones, y en esta línea a alcanzar la paz que es un fruto, si no el más importante, de la justicia. Por eso digo que antes de registrarse una pérdida de valor estamos en presencia de desafíos más profundos.
  • ¿Qué temas considera que deben ingresar en la agenda para fortalecer al Poder Judicial de la Provincia?
  • Muchos seguramente. Pero hay que empezar por uno que es clave y para el que resulta más que adecuada la palabra fortalecer que utilizaste en la pregunta. Estoy hablando de la necesidad de avanzar con la ley de autonomía presupuestaria y autarquía económica del Poder Judicial, porque si es un poder estatal independiente no puede quedar limitado en su financiamiento por las asignaciones de los otros poderes públicos.
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Que el Poder Judicial no disponga de su propio presupuesto anual debilita en algún punto su independencia y hay consenso en que esto no es sano para la calidad institucional. Se trata de un condicionamiento histórico que es necesaria revertir. Es obvio que esa ley de autonomía presupuestaria tiene que establecer pautas precisas para ponderar el presupuesto del Poder Judicial.

Otros temas necesarios de ingresar en la agenda son todos los que puedan incluirse en el diseño de políticas públicas desde el interior del Poder Judicial. Darle el rango de política pública a una línea de acción o a un proceso de trabajo le asigna unidad de dirección a los esfuerzos de todos los que formamos parte del Poder Judicial y refuerza la institucionalidad republicana. Y esto debe lograrse a partir de un análisis profundo de la gestión en cada fuero, detectando problemas y formulando propuestas de solución que orienten la gestión de cada oficina judicial a resultados que resulten medibles, objetivos que puedan evaluarse. En esta dirección ya está avanzando la Corte de la Provincia.

  • ¿Qué quiere decir orientar la gestión a resultados?
  • En primer lugar, aclaro: no estoy pensando en un Poder Judicial que sea una tecnocracia. Pero orientar la gestión a resultados (pensemos, por ejemplo, en disminuir los tiempos de tramitación de los procesos fijando metas precisas) permite un seguimiento mucho más efectivo de lo que se hace y cómo se hace, buscando una mejora permanente de cara a las expectativas de la sociedad. Y es clave que la ciudadanía en general pueda acceder a esos resultados; esto como parte de una estrategia comunicacional orientada a tender puentes más sólidos entre el Poder Judicial y la sociedad.
  • ¿Qué casos concretos de estas políticas públicas podría mencionar?
  • Por ejemplo, la descentralización de organismos que se ha mostrado efectiva, afianzar la oralidad en los procesos, continuar con la incorporación de tecnología: me refiero a la implementación del expediente electrónico, las notificaciones electrónicas y las mesas de entrada virtuales, aunque haciendo la reserva de que las nuevas tecnologías de gestión no deben “deshumanizar” los procesos.

También es importante mencionar que de un tiempo a esta parte se ha emprendido un camino relacionado con los métodos alternativos de resolución de conflictos (mediación y conciliación principalmente), buscando que la sentencia no sea la única forma de resolver un conflicto jurídico, que las partes pueden ser acompañadas y guiadas en un proceso de diálogo a través del cual surja una solución justa y aceptable para ambas. Seguramente este camino tiene que ser consolidado y hay distintos modelos para aplicar, pero desde mi experiencia personal yo destaco el valor que le agrega al trabajo judicial el enfoque interdisciplinario, el cual permite cuestionar y ampliar la mirada muy centrada en la ley que tenemos los abogados del conflicto.

  • ¿Considera que todas estas medidas, y seguramente otras tantas a desarrollar, llevarán a una mayor confianza de la sociedad hacia la Justicia?
  • Ojalá que así sea, es esa la dirección en la que deben unirse todos los esfuerzos de quienes formamos partes del servicio de justicia.
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