22 años

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El 12 de octubre se cumplieron 22 años de la aparición del ejemplar número 1 de El Nuevo Cronista.

No es nada del otro mundo.
El domingo 12 de octubre se cumplieron 22 años de la aparición del ejemplar número 1 de El Nuevo Cronista.
No es nada del otro mundo, se insiste. Pero en un país que ha tenido problemas para abastecer de papel diario a los medios de interior, que quedó desabastecido de insumos gráficos después de la devaluación de principios de siglo, y que ha padecido la devaluación de la moneda incontables veces, es algo meritorio.
El primer ejemplar que vio la luz, costaba 80 centavos (eran los primeros días de la devaluación) y tenía 20 páginas.
Hoy posee el doble de páginas y su valor –con el dólar como referencia– también mutó. Ejercer el periodismo gráfico hoy día es muy diferente a aquellos tiempos, cuando las computadoras escaseaban y el sueño de Bill Gates sobre la existencia de una PC en cada hogar parecía muy remoto.
No había e mails, ni fotografías digitales. Todo el proceso productivo que implicaba la confección de un medio gráfico era claramente más complejo.
Así y todo, El Nuevo Cronista fue uno de los emblemas del periodismo gráfico de este tiempo. Aunque no el único.
Los tiempos actuales obligan a los integrantes de este producto gráfico, a avanzar en la concreción de otros desafíos periodísticos. Uno de ellos es la concreción de un portal de noticias que no sea un mero reproductor de gacetillas generadas por distintos espacios políticos institucionales, donde los lectores y los profesionales que participan en El Nuevo Cronista puedan participar activamente en generación de su propia agenda de noticias.
Lamentablemente algunas personas hacen un mal uso de las posibilidades participativas que podrían brindar las redes sociales, camuflándose detrás de nombres falsos y generando identidades inexistentes. Esa sola circunstancia hace que sea complicado generar un canal donde el lector sea algo más que lector, y permita ser una persona activo en el fenómeno de la comunicación.
Antes, eso era más fácil. Quien traía una opinión la acercaba a la redacción, la firmaba y listo. Hoy hasta los mails requieren validación en forma personal de quien los remite, para evitar ser engañados en nuestra buena fe.
Es así como a pesar de los avances tecnológicos, a veces se hace un poco más complejo permitirle al lector, al seguidor, ser activo participante del fenómeno comunicacional. Aunque el reto de los medios es lograr sortear ese escollo, para seguir siempre vinculado con el destinatario del mensaje que no es otra cosa que el ciudadano común.
En 22 años han pasado muchas cosas. Y desde este lugar se intentó retratar todas ellas. No con objetividad, sino con la subjetividad que caracteriza a todos los sujetos. Hasta aquellos que dicen ser objetivos.
Es de esperar que este medio siga vivo por otros 22 años más. Para el disfrute de quienes lo disfrutan y la bronca de quienes lo padecen.

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Autor: Mesa de Noticias

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