El Pampero: la polémica impensada

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No se entiende porqué el oficialismo hizo de un expediente paralizado hace seis años, una cuestión de Estado. Y más aún cuando se habla de realizar más erogaciones en medio de un permanente lamento por las finanzas públicas.

Por Javier Guevara

No es habitual que se realice una sesión extraordinaria por un solo tema. Y menos aún que no se obtenga el consenso para alcanzar las tablas. Las extraordinarias suelen ser porque existe consenso respecto a algunos temas, o bien porque por razones de urgencia se requiere que un expediente ingrese al cuerpo.

En el caso de la municipalización de Pampero, no queda en claro cuál era la urgencia. Y si bien Altube intentó defenderlo, no quedó en claro. En rigor de verdad nadie entiende por qué el oficialismo entregó una derrota legislativa por la municipalización de la escuela El Pampero. Nadie pone en tela de juicio las bondades de ese sistema educativo. Ni la nobleza de los docentes. Mucho menos de su director o la comisión de padres.

Lo que no se entiende es porqué el oficialismo comunal hizo de un expediente que hace seis años duerme el sueño de los justos, una cuestión de Estado. Y más aún cuando se habla de municipalizar –esto es realizar más erogaciones– en medio de un permanente lamento por las finanzas públicas.

Si bien es cierto que el proyecto prevé que el dinero saldrá de los fondos afectados por el Fondo de Financiamiento Educativo, no es menos cierto que el estado de los establecimientos educativos públicos hace pensar que nada sobra en dichos fondos.

Además, a nadie le puede escapar la existencia de otras entidades educativas que con la misma nobleza y con los mismos problemas encaran tareas quijotescas, por poner el caso de Vamos Creciendo o El Honguito, por solo citar dos.

Por estos motivos, a ciencia cierta no queda en claro (tampoco quedó en la sesión) cuál era la premura de aprobar la “municipalización”.

En otro nivel del problema, sin duda que los peticionantes merecen una respuesta por parte de la administración pública. Si algo caracterizó al gobierno de Carlos Selva fue garantizar soluciones que luego no llegaban. En este caso el expediente deambuló por distintas dependencias y la administración selvista se comprometió a acompañarlo. Pero el expediente nunca llegó a destino.
Paradójicamente subió ahora y el bloque opositor del Frente Renovador (ex bloque oficialista) pidió más tiempo para seguir estudiando el tema.

En rigor de verdad el Estado no siempre puede cumplir con lo que peticionan los ciudadanos. Lo que sí está obligado es a dar respuestas.

Autor: Redacción

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